Concho Terencio

En este conjunto prosado se delinean personajes y ámbitos pueblerinos que reflejan imágenes del México oculto, apartado y olvidado…
En algunas ocasiones sus actuantes semejan seres ingenuos en el decir, y hasta fuera de contexto en el hacer, pero la similitud de éstos y los entornos que se emulan, están ahí apenas si volvemos la vista hacia las afueras de la ciudad en donde se manifiestan intentando sobreponerse a la pobreza y desesperación que los subyuga…
Daniel Pano Cruz

Fragmento

“… El tal Terensio, desde su nacencia
traía aires de complicado que no se
pueden olvidar fácilmente. Para empezar,
cuenta la tía Chona que a ella y al
doctorcito que vino de la capital les dio
mucho trabajo traerlo al mundo, dizque el
pinche chamaco traía el cordón umbilical
enredado en el pescuezo.
“… Desde que tuvo sus primeros años se
empezó a comentar sobre su persona;
entre lo que más se le achacaba, y que me
consta, le puedo decir:
“… Primero, que tenía la “sombra
pesadas”, por aquello de que “mataba”,
por decir así, a sus hermanos menores que
murieron inexplicablemente: uno de
tiricia, otro de espinilla y el último, creo
que de chorrillo amarillo; mientras que el
muy cabrón se veía lleno de vida. Esto
motivó que se quedara como hijo único, y
con todo el cariño de J. Concepción y de
Teresa.
“… Otra cosa que le puedo informar de
Terensio, es que sabía echar mal de ojo…

“… Y, por si se imagina que son puros
cuentos; ahí le va algo de ello: a la hija de
Malaquías Palomero, la pichotita, a quien
no quisieron que Terensio la tocara
porque podía ensuciarla con las manos
que dizque mugrosas, fue necesario que
don Tobías Panchito le rezara magníficas,
avemarías y padrenuestros, que la rociara
con mezcal y la sobara con flores de
pericón… A don Cástulo reyes le secó un
árbol limonero con sólo decirle en tono
burlón: “don Casto, se le va a secar el
palito…”
“… Ni para dudarlo: el tal Terensio,
desde su nacencia traía aires de
complicado… Muy complicado…”